Volumen 27 Número 1 - Índice

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Volumen 27 Número 1

 

 

 

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INTRODUCCIÓN 

 


Capítulo 1

Breve historia de la pesquisa del cáncer colorrectal
 

Capítulo 2

Epidemiológica del cáncer colorrectal
 
 

Capítulo 3

Historia natural y factores de riesgo del cáncer colorrectal
 

Capítulo 4

Prevención y detección temprana del cáncer colorrectal en población de riesgo promedio. Métodos de tamizaje*


Capítulo 5

Pesquisa del cáncer colorrectal en grupos de riesgo aumentado                                                                                                                                                                  

     


Capítulo 6

Costo-efectividad de las pruebas de tamizaje del cáncer colorrectal en Argentina©1 

     


Capítulo 7

Planificación, organziación e implementación de programas de pesquisa del cáncer colorrectal. Programas de pesquisa CCR en el mundo*

      


Capítulo 8

Programa Nacional para la prevención y detección temprana del cáncer colorrectal.  Instituto Nacional del Cáncer.  Argentina

     


Capítulo 9

Acciones del Programa Nacional de preveción y detección temprana del cáncer colorrectal - Instituto Nacional del Cáncer (2011-2016)

   


Capítulo 10

Comunicación en cáncer colorrectal

   


Capítulo 11

Resultados de las encuestas

   


Agradecimientos


Agradecimientos

En primer lugar quiero agradecer a la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Coloproctología por haberme honrado con la designación como Relator Oficial del 41° Congreso Argentino de Coloproctología 2016 en el tema “Pesquisa del Cáncer colorrectal”. Como muchos de ustedes saben, esta temática, que aparece, a priori, alejada de la actividad quirúrgica habitual, despertó en mí, hace muchos años, una gran curiosidad. El mayor conocimiento adquirido mediante la consulta de la cuantiosa evidencia científica publicada transformó la curiosidad en un interés creciente. Las instancias de aprendizaje, destinadas a capacitarme para la organización de programas de control del cáncer, los proyectos de investigación y las iniciativas de gestión la convirtieron en una actividad verdaderamente apasionante y a partir del 2011 cuando fui nombrado como Coordinador del Programa Nacional de cáncer colorrectal del Instituto Nacional del Cáncer se ha transformado en una enorme responsabilidad.
A veces me pregunto: ¿Cómo llegué hasta acá?
Esta historia, que tiene sus comienzos hace más de 16 años, tiene algunos momentos relevantes que me brindaron el conocimiento y la capacitación profesional necesaria e indispensable para poder involucrarme cada día más en una actividad que hoy considero el desafío profesional más trascendente de mi vida.
Corría el año 2000 y en ese entonces fui designado para coordinar la primera “Guía de Consenso Intersocietaria de recomendaciones para la prevención y detección temprana del cáncer colorrectal” en Argentina en un trabajo en conjunto con representantes de la Sociedad Argentina de Gastroenterología, la Sociedad Argentina de Coloproctología, la Federación Argentina de Gastroenterología, la Federación Argentina de Asociaciones de Endoscopía Digestiva y la Asociación Argentina de Oncología Clínica. El resultado del consenso alcanzado se presentó en el “Congreso de Gastroenterología y Endoscopía Digestiva-Argentina 2000”. La guía fue refrendada por las respectivas comisiones directivas de las sociedades intervinientes.
En el año 2003, en el Hospital de Gastroenterología “Dr. Carlos Bonorino Udaondo” mediante el apoyo financiero de una beca de investigación “Ramón Carrillo-Arturo Oñativia” del Ministerio de Salud de la Nación, junto a mi esposa la Dra. Silvia Pedreira, médica gastroenteróloga del hospital en ese entonces, llevamos adelante el “Estudio piloto de pesquisa del cáncer colorrectal” empleando el tamizaje poblacional con el test imnunoquímico de sangre oculta en materia fecal, seguido de colonoscopía complementaria en los casos positivo. Alli comenzamos a vislumbrar las posibilidades y dificultades de este tipo de pesquisa en nuestro contexto de salud.
Al año siguiente, 2004, nuevamente obtuvimos una Beca “Ramon Carrillo-Arturo Oñativia” para desarrollar el “Estudio piloto II de pesquisa del cáncer colorrectal”. En esta investigación llevamos adelante una estrategia combinada utilizando el mismo test imnunoquímico de sangre oculta en materia fecal junto a una sigmoideoscopía flexible. Esta investigación también nos permitió recoger datos de importancia para la implementación de una pesquisa del CCR.
En 2004, participé en la elaboración de la “Guía de Recomendaciones para la Prevención del Cáncer Colorrectal” que surgió del consenso intersocietario convocado por la Academia Nacional de Medicina y cuyas sociedades participantes fueron la Academia Argentina de Cirugía, Asociación Argentina de Cirugía, Asociación Argentina de Oncología Clínica, Asociación Médica Argentina, Endoscopistas Digestivos de Buenos Aires, Federación Argentina de Asociaciones de Endoscopía Digestiva, Federación Argentina de Gastroenterología, Sociedad Argentina de Cancerología, Sociedad Argentina de Coloproctología y Sociedad Argentina de Gastroenterología.
En septiembre de 2010, fui convocado para la actualización del Consenso del 2004 que se denominó “Guía de recomendaciones para la prevención y detección precoz del cáncer colorrectal” en la cual participaron las mismas Sociedades Científicas intervinientes en el Consenso 2004 incorporándose ese año la Sociedad Argentina de Patología y la Sociedad Argentina de Radiología.
Sin embargo, el hito más importante relacionado a mi formación y capacitación profesional sobre programas de pesquisa, fue la obtención en 2007 de una beca del “Programa de apoyo integral para la detección temprana del cáncer en Latinoamérica” de la Sociedad Americana del Cáncer, con el proyecto “Prevención y detección temprana del cáncer colorrectal” presentado con la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer (LALCEC), que incluyó un programa de capacitación profesional que se extendió entre 2007 y 2010.
La Sociedad Americana del Cáncer tenía como objetivos fomentar y desarrollar las capacidades para la organización de programas de control del cáncer en Latinoamérica.
En el año de finalización de la beca de la Sociedad Americana del Cáncer se crea el Instituto Nacional del Cáncer en Argentina. Me parece oportuno agradecer a las Autoridades Nacionales de entonces, a la Sra. Ex Presidente de la Nación, Dra. Cristina Fernández de Kirchner y al Sr. Ex Ministro de Salud, Dr. Juan Manzur por la creación del Instituto Nacional del Cáncer (INC) en septiembre de 2010, lo que representa, a mi entender, una bisagra en el abordaje de políticas públicas de salud destinadas al control del cáncer en Argentina.
Al Instituto Nacional del Cáncer fui convocado a mediados del 2011 y, entre junio y diciembre de ese año, elaboramos un diagnóstico de situación del cáncer colorrectal en Argentina con el objetivo de conocer en profundidad la situación de la organización, cobertura y acciones de prevención y control de la enfermedad en el país. Sus resultados se divulgaron en diciembre de 2011 en la publicación “Cáncer colorrectal en Argentina. Organización, cobertura y calidad de las acciones de prevención y control”, donde, además, se presenta una propuesta de Programa Nacional de prevención y detección temprana del cáncer colorrectal en Argentina y se consideran las acciones necesarias para su implementación progresiva, adaptada a la disponibilidad de recursos.
En diciembre de 2013, dando curso a nuestra propuesta, se crea oficialmente el Programa Nacional de prevención y detección temprana del cáncer colorrectal en Argentina mediante la resolución 2.173 del Ministerio de Salud de la Nación. Agradezco al Dr. Juan Manzur por el reconocimiento e impulso que le dio esta medida a nuestra gestión.
Agradezco a las Autoridades del Instituto Nacional del Cáncer, especialmente a su Director, el Dr. Roberto Pradier, a la ex Directora Dra. Graciela Jacob, a la Dra. María Viniegra, ex Coordinadora Técnica del INC, a la Dra. Silvina Arrosi, Coordinadora del programa de cáncer cervicouteríno del INC y al Dr. Javier Osatnik, ex integrante del Consejo Ejecutivo del INC, por permitirme trabajar con libertad, por enriquecer la labor de nuestro equipo con el aporte de la experiencia, por el aliento y apoyo a nuestra gestión, el consejo y las observaciones pertinentes para permitirnos sortear los caminos difíciles y cambiantes de la gestión pública.
Agradezco además a todos los integrantes del Instituto Nacional del Cáncer que con su compromiso apoyo y trabajo nos permiten desarrollar nuestra tarea y nos ayudan a mejorar nuestra misión, y en especial a mi equipo del programa nacional: Licenciada Luciana Iumatto, Licenciada María Laura Bidart, Dra. Karina Collia Ávila, Licenciada Celeste Viedma, Dra. Claudia Bestani y nuestra asistente administrativa Srta. Florencia Franco por la capacidad, compromiso y el trabajo de calidad que desarrollan para hacer mucho más fácil mi tarea de coordinación.
Al Consejo Asesor del Programa y todos los referentes provinciales.
A los colaboradores y revisores del presente relato, profesionales de reconocida capacidad y experiencia que le dieron jerarquía y excelencia a cada capítulo del mismo.
A mis colegas y amigos de la sección Coloproctología del Hospital de Gastroenterología y del Centro Privado de Cirugía y Coloproctología por el apoyo y colaboración permanente.
A mi familia, mis queridos viejos María y Federico por el ejemplo que fueron para mí como personas de bien y por haberme dado las herramientas necesarias para mi desarrollo personal y profesional. A Silvia, mi incondicional compañera de ruta y a mis hijos Federico, Mauro y Franco le doy las gracias por comprender mi compromiso con esta profesión.


 

Capítulo 11

CAPÍTULO 11
Resultados de las encuestas


Para el presente relato se elaboraron y distribuyeron tres encuestas electrónicas. La primera destinada a cirujanos generales y coloproctólogos, la segunda a gastroenterólogos y endoscopistas y una tercera a patólogos. Esta última encuesta, debido al bajo índice de respuesta fue considerada no representativa y se excluyó del presente análisis.
El objetivo de las encuestas fue obtener datos relevantes sobre el estado actual del diagnóstico y tratamiento del cáncer colorrectal (CCR) en Argentina, que tienen importancia para el diseño de programas de detección temprana y estrategias de fortalecimiento de los servicios involucrados. Las encuestas fueron difundidas a través de las Sociedades Científicas respectivas. En el caso de la encuesta a cirujanos y coloproctólogos se hizo a través de la Asociación Argentina de Cirugía y de la Sociedad Argentina de Coloproctología, en el caso de la encuesta a gastroenterólogos y endoscopistas se hizo mediante la Sociedad Argentina de Gastroenterología, la Federación Argentina de Gastroenterología, Endoscopistas Digestivos de Buenos Aires y la Federación Argentina de Asociaciones de Endoscopía Digestiva y la encuesta a patólogos a través de la Sociedad Argentina de Patología. Las respectivas muestras incluyeron establecimientos públicos y privados, (hospitales, clínicas y consultorios), equipos de trabajo y práctica individual.
A continuación se describen los datos de las dos encuestas incluidas.

Encuesta para cirujanos generales y coloproctólogos
Este relevamiento se realizó entre los meses de enero y mayo de 2016, mediante un instrumento electrónico que se distribuyó por correo electrónico.
Participaron un total 376 profesionales, muchos de los cuales pertenecían a un mismo grupo o equipo de trabajo por lo cual se reduce la muestra a 162 encuestas de grupos de trabajo. De las 162 encuestas respondidas 135 (83,3%) cumplieron los criterios de inclusión del relevamiento (práctica de cirugías colorrectales en la actividad quirúrgica habitual).
A continuación se describen los principales resultados del relevamiento, todos los cuadros y gráficos que siguen son de elaboración propia en base a la información recabada.

Encuesta para cirujanos generales y coloproctólogos. Módulo individual
Una dimensión de la encuesta se refirió al conocimiento sobre la existencia del Programa Nacional de prevención y detección temprana del cáncer colorrectal del Instituto Nacional del Cáncer y de las Guías de garantías de calidad en cirugía del cáncer colorrectal elaboradas por el Programa Nacional en conjunto con la Academia Argentina de Cirugía, la Asociación Argentina de Cirugía y la Sociedad Argentina de Coloproctología. Se solicitó, además, la opinión personal sobre cual examen de pesquisa del cáncer colorrectal consideraba más adecuado para un programa poblacional en personas de riesgo promedio.
El 74% de los encuestados refirieron conocer el Programa Nacional, el 87% conoce las Guías de garantías de calidad en cirugía del CCR y 2/3 de ellos la han consultado alguna vez (tabla 52 y 53).
Con respecto al método de pesquisa más adecuado para un programa poblacional de pesquisa del CCR, más de la mitad de los encuestados (51,1%) eligió la colonoscopía, mientras que el test de sangre oculta en materia fecal (guayaco o inmunoquímico) lo eligió el 46.7%. (tabla 54).
Si bien en el enunciado de la pregunta se solicitó la opinión del método de pesquisa poblacional más adecuado basado en los recursos disponibles para un programa nacional, el método más elegido fue la colonoscopía, probablemente por su mayor rendimiento diagnóstico.
El análisis del resultado de esta respuesta puede hacerse en base a diferentes interpretaciones, sin que las mismas puedan ser consideradas definitivas y solo son especulaciones que deberían ser convalidadas con varias preguntas adicionales para conocer en profundidad los fundamentos de las opiniones vertidas.


En el contexto de una pesquisa poblacional del CCR organizada desde el Sistema de Salud, se debe garantizar un método de pesquisa que sea accesible, costo efectivo y de calidad para toda la población y la elección debe estar basada en la evaluación de recursos disponibles en cada país o jurisdicción. El recurso esencial a evaluar es la disponibilidad de colonoscopia. Este análisis fue el determinante para que el examen de sangre oculta inmunoquímico sea el utilizado en la gran mayoría de los programas de pesquisa poblacional del CCR en el mundo. Este tema fue desarrollado ampliamente en anteriores capítulos del presente relato.
De acuerdo a la evaluación de recursos endoscópicos realizada en Argentina, en términos de disponibilidad tecnológica y capacitación profesional para una colonoscopia de calidad, es improbable disponer de la capacidad endoscópica necesaria para desarrollar una pesquisa poblacional mediante colonoscopía.
Esto no significa que, dentro de lo que se denomina una pesquisa oportunista, en el consultorio particular o dentro de una organización de salud que cuente con la disponibilidad de colonoscopía de calidad, el profesional pueda optar por este método de pesquisa.
Es probable que el análisis de las dimensiones de un programa poblacional y sus diferencias con una pesquisa oportunista sean los factores que influyeron en el resultado de la pregunta.


Con respecto a las prácticas diagnósticas del CCR que desarrollaban los profesionales, se observa que, del total de los encuestados, solo una tercera parte realiza colonoscopias en su práctica médica habitual (tabla 55).
Se analizó la relación de la opinión sobre el examen más adecuado para un programa poblacional de pesquisa del CCR según si el encuestado realizaba o no colonoscopias en su práctica, a fin de determinar si esto producía algún sesgo acerca de la selección del método de pesquisa. No se encontró una asociación considerable entre ambas situaciones (considerando el test inmunoquímico y el test de guayaco en una misma categoría y todos los estudios endoscópicos en otra) (tabla 56).
El valor del chi-cuadrado4 corrobora esta afirmación, indicando independencia estadística, es decir que la realización de colonoscopias en la práctica médica habitual no parece estar asociada a la opinión sobre el método de pesquisa más adecuado.
Si se analiza la relación entre la opinión sobre el método de pesquisa más adecuado y la práctica de cirugía colorrectal, puede observarse que eligieron la colonoscopía el 52% del grupo que realiza cirugía colorrectal en forma minoritaria, casi el 70% de los que realizan cirugía colorrectal mayoritariamente y menos del 40% de los que realizan cirugía colorrectal de forma exclusiva.
Paralelamente, el grupo que mayoritariamente elige test de sangre oculta es el que sólo realiza cirugía coloproctológica (60%). Aquellos que realizan cirugía colorrectal de forma minoritaria lo eligieron en el 47% y el grupo que hace cirugía coloproctológica de forma mayoritaria en el 30% (tabla 57). El valor del chi-cuadrado indica independencia estadística ya que es inferior al valor crítico de la distribución, para una confianza del 95% y 2 grados de libertad, es decir que el porcentaje de cirugía colorrectal que realiza en la práctica quirúrgica no está asociada a la opinión sobre el examen de pesquisa más adecuado en un programa poblacional.

Por último, se analiza la opinión sobre el examen de pesquisa según el ámbito del establecimiento donde mayoritariamente desarrolla su actividad, público o privado. Puede observarse una clara vinculación entre las variables. De los que trabajan preferentemente en establecimientos privados el 65% elige estudios endoscópicos y contrariamente de los que trabajan en establecimientos públicos un 62% eligieron el test de sangre oculta (tabla 58).
Observando el coeficiente del chi-cuadrado, se evidencia que existe asociación entre ambas variables.7 De manera que puede concluirse que el tipo de establecimiento (público o privado) influyó sobre la opinión del examen de pesquisa más adecuado para un programa poblacional.
Debe señalarse que la información de las dos tablas precedentes refiere a un subgrupo de la muestra, aquéllos que completaron la encuesta y que además son los miembros del equipo de trabajo designados para dar la información del establecimiento o servicio de salud en cuestión.

Encuesta para cirujanos generales y coloproctólogos. Módulo servicios/establecimientos
El instrumento de relevamiento utilizado permitió a los encuestados responder por más de un establecimiento o consultorio donde desarrollaran su práctica, por lo que se obtuvo información de 134 servicios o equipos de trabajo (en algunos casos se trató de información sobre la práctica individual -no grupal- en un consultorio).
En primer lugar se presenta una descripción de la muestra conformada por estas 134 unidades sobre ubicación, tipo de establecimiento y práctica quirúrgica desarrollada (tabla 59, 60 y 61).
Se observa que 20 de las 24 jurisdicciones del país están representadas en la muestra, sólo faltaron encuestas de Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero y Tierra del Fuego. Sin embargo, el 56% de las unidades pertenecen a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires o a la provincia de Buenos Aires. Luego se ubican Santa Fe y Córdoba con el 10% y el 6% respectivamente (tabla 59).
Por otra parte, el 70% de las unidades refirieron datos de grupos o equipos de trabajo y más del 60% de los establecimientos de salud mencionados pertenecen al ámbito privado.
Finalmente, en cuanto a la práctica quirúrgica desarrollada, se observa que la mitad de la muestra realiza mayoritariamente cirugía general y cirugía colorrectal sólo de forma minoritaria, la otra mitad se divide en partes iguales entre quienes realizan cirugía colorrectal como actividad mayoritaria y quienes realizan exclusivamente cirugía coloproctológica (tabla 61).


La encuesta indagó además acerca de la utilización de registros y protocolos en la práctica quirúrgica. Casi un 50% de las unidades cuentan con registro informatizado de las cirugías colorrectales pero sólo el 24% tienen registro para los síndromes hereditarios y dos tercios de la muestra utilizan un protocolo quirúrgico estandarizado (tabla 62, 63 y 64).


Si se observan los resultados de la utilización de los registros según el tipo de establecimiento (tabla 65, 66 y 67), la asociación que aparece es pequeña (diferencias porcentuales de 5 u 8% entre los grupos, coeficientes de chi-cuadrado próximos a 0). No se evidencia asociación entre el tipo de establecimiento y estas variables (presencia de registros informatizados, registros de síndromes hereditarios, utilización de protocolos estandarizados).
Diversas fuentes bibliográficas definen como centros de bajo volumen quirúrgico coloproctológico aquellos con menos de 30 cirugía anuales. La mayoría de las unidades que respondieron la encuesta reportan volúmenes bajos. Para cirugías de cáncer de colon casi el 70% reportó hasta 30 casos por año, es decir 3 casos por mes o menos y con respecto al cáncer de recto casi el 82% de las unidades reportaron hasta 20 casos anuales, 2 casos por mes o menos (tabla 68 y 69).
Analizando las características de los pacientes tratados se observa que aproximadamente el 8% de los pacientes tratados por CCR tienen menos de 40 años, el 18 % tienen entre 40 y 50 años y el 74% más de 50 años (tomando un promedio de los datos brindados por los servicios participantes de esta encuesta) (gráfico 30).






Con respecto a la distribución relativa por sexo, se observa que el promedio de las unidades encuestadas refirió un leve predominio en varones, con el 55% de los casos y un 45% en mujeres. Este dato es consistente con la distribución poblacional del CCR, cuya incidencia en nuestro país es ligeramente superior en los varones (gráfico 31).
Otro dato consistente con la situación actual del CCR en nuestro país es la bajo porcentaje de estadios tempranos de la enfermedad informado en la encuesta. Tomando el promedio de la información brindada, sólo la tercera parte de los CCR son diagnosticados en estadios tempranos (tabla 70). Cabe señalar que el promedio de detección de Estadios I y II reportados en la encuesta alcanzó el 30% entre los establecimientos privados y solo el 24% entre los públicos (tabla 70).
Las preguntas relacionadas a la disponibilidad de métodos diagnósticos para la estadificación del cáncer colorrectal, muestran que el 83% de las unidades cuentan con resonancia magnética nuclear, el 77% con tomografía multislice, el 37% con tomografía convencional y sólo el 27% con ecografía endorrectal de 360°. Sin embargo, cuando se observa la disponibilidad de métodos diagnósticos según el tipo de establecimiento, aparecen grandes diferencias. Las mayores brechas aparecen en cuanto a la disponibilidad de resonancia magnética nuclear, donde el 91% de los establecimientos privados cuentan con este método y sólo el 71% en los establecimientos públicos y en la disponibilidad de la ecografía endorrectal de 360°, accesible al 35% de los privados y solo en el 13% de los públicos (gráficos 32 y 33).
La discusión interdisciplinaria de los casos de cáncer colorrectal en un comité de tumores es una actividad clave para optimizar el tratamiento de estos pacientes. La encuesta muestra que el 56% de las unidades cuenta con un comité de tumores (tabla 71), dato que no sufre variación significativa cuando se discrimina por establecimiento público o privado (tabla 72). El valor del chi-cuadrado indica independencia estadística entre las variables dado que es inferior al valor crítico de la distribución, para un 95% de confianza y 1 grado de libertad, por lo que no parece existir asociación entre las variables.
Tomando en consideración el subgrupo de establecimiento que menciona la discusión de casos en un comité de tumores, el 52% presenta en el mismo todos los casos de CCR, el 30% discute exclusivamente los casos de CCR de difícil decisión y sólo el 17% se especializa en cáncer de recto (tabla 73).
En relación al tipo de cirugías que realizan, el 20% no efectúa cirugías laparoscópicas y alrededor del 40% realiza menos del 30% de los caso por este abordaje. Solo el 15% de los casos evaluados menciona realizar cirugías laparoscópicas en más del 90% de los casos quirúrgicos (tabla 74).
En el caso de las resecciones transanales con criterio curativo para el CCR, un tercio de los establecimientos no realizan ese abordaje y el 55% solo lo realiza en menos del 10% de los casos (tabla 75). Es de destacar que aquellos que se ajustan a las cifras esperadas en la literatura son los centros especializados en coloproctología y de alto volumen.
La mayoría de los servicios o equipos de trabajo que ingresaron a la muestra realizan exámenes de pesquisa (casi el 90%), sin una variación significativa según el tipo de establecimiento. Hay una diferencia de 3% a favor de los privados pero el valor del chi-cuadrado, inferior al valor crítico y próximo al 0, confirma que no existe asociación entre las variables, por lo tanto, los resultados muestran que los estudios de pesquisa se realizan en proporciones similares en establecimientos públicos y privados (tabla 76 y 77).
Con respecto a los estudios de pesquisa solicitados en población de riesgo promedio, predomina por amplia mayoría la colonoscopia (el 86% de los establecimientos), le sigue el test de sangre oculta inmunoquímico (19 % de los establecimientos) y en tercer lugar el guayaco con un 10%. (gráfico 34).












La demora promedio para los estudios de pesquisa en la mayoría de los casos es menor a los dos meses (tabla 78).
Con respecto al estudio de pesquisa solicitado en población de riesgo promedio, de acuerdo al tipo de establecimiento, en el ámbito privado casi el 90% de los servicios o equipos de trabajo solicitan la colonoscopia, mientras que en el sector público sólo el 62%. Contrariamente, la solicitud del test de sangre oculta inmunoquímico o guayaco es mucho más frecuente en el sector público, el 25% eligió el test inmunoquímico y el 12% al guayaco, contra valores del 11% y 7% en el sector privado, respectivamente (gráfico 35).
Los tiempos promedio de demora para los estudios de pesquisa también muestran diferencias entre ambos sectores. Las demoras de un mes o menos se reportan en casi el 70% del ámbito privado y en solo el 27% del ámbito público, donde los retrasos superiores a los dos meses superan el 20% (tabla 79).
Más del 70% de las unidades de la muestra realiza estudios de pesquisa en grupos de alto riesgo (tabla 80). Cuando se analiza este dato, según el tipo de establecimiento, se observa que en el ámbito privado casi el 77% realiza estos estudios y en el sector público el 65%. El valor del chi-cuadrado para este cuadro es inferior al valor crítico de la distribución, para una confianza del 95% y 1 grado de libertad, lo que indica independencia estadística, o inexistencia de asociación entre tipo de establecimiento y tiempos de demora (tabla 81).



ENCUESTA PARA GRASTROENTERÓLOGOS Y ENDOCOPISTAS


Este relevamiento se realizó entre abril y julio de 2016
Participaron en total 112 personas, muchas de las cuales pertenecían al mismo grupo o equipo de trabajo (65 encuestas de equipos o grupos de trabajo). De estas 65 encuestas solo 49 (74,2%) cumplieron los criterios de inclusión del relevamiento (realización de colonoscopias en la práctica endoscópica habitual).
A continuación se describen los principales resultados del relevamiento, los cuadros y gráficos que se presentan son de elaboración propia en base a la información recabada.

Encuesta para gastroenterólogos y endoscopistas. Módulo individual







Las primeras preguntas de la encuesta se refirieron al conocimiento de la existencia del Programa Nacional de prevención y detección temprana del cáncer colorrectal dependiente del Instituto Nacional del Cáncer y sobre las Guías de garantías de calidad en colonoscopía elaboradas con las Sociedades Científicas que enviaron la encuesta, Además se solicitó la opinión sobre cual método de pesquisa del CCR consideraban más adecuado para aplicar en un programa de tamizaje poblacional, tomando en cuenta los recursos disponibles.
Casi el 84% de los encuestados refieren conocer el Programa nacional y el 94% conoce las Guías de garantías de calidad en colonoscopia (tabla 82 y 83).
Con respecto del método de pesquisa adecuado para un programa poblacional, la mitad de los encuestados prefirieron métodos endoscópicos, en mayor medida la colonoscopia (46.9%), mientras que la otra mitad seleccionó el test de sangre oculta inmunoquímico (tabla 84).
Si bien en el enunciado de la pregunta se solicitó la opinión del método de pesquisa poblacional más adecuado basado en los recursos disponibles para un programa nacional, el método más elegido fue la colonoscopía, probablemente por su mayor rendimiento diagnóstico.
El análisis del resultado de esta respuesta resulta similar al efectuado en la encuesta a cirujanos generales y coloproctólogos y puede hacerse en base a diferentes interpretaciones, sin que las mismas puedan ser consideradas definitivas y solo son especulaciones que deberían ser convalidadas con varias preguntas adicionales para conocer en profundidad los fundamentos de las opiniones vertidas.
En el contexto de una pesquisa poblacional del CCR organizada desde el Sistema de Salud, se debe garantizar un método de pesquisa que sea accesible, costo efectivo y de calidad para toda la población y la elección debe estar basada en la evaluación de recursos disponibles en cada país o jurisdicción. El recurso esencial a evaluar es la disponibilidad de colonoscopia. Este análisis fue el determinante para que el examen de sangre oculta inmunoquímico sea el utilizado en la gran mayoría de los programas de pesquisa poblacional del CCR en el mundo. Este tema fue desarrollado ampliamente en anteriores capítulos del presente relato.
De acuerdo a la evaluación de recursos endoscópicos realizada en Argentina en términos de disponibilidad tecnológica y capacitación profesional para una colonoscopia de calidad, es improbable disponer de la capacidad endoscópica necesaria para desarrollar una pesquisa poblacional.



Esto no significa que, dentro de lo que se denomina una pesquisa oportunista, en el consultorio particular o dentro de una organización de salud que cuente con la disponibilidad de colonoscopía de calidad, el profesional pueda optar por este método de pesquisa.
Es probable que el análisis de las dimensiones de un programa poblacional y sus diferencias con una pesquisa oportunista sean los factores que influyeron en el resultado de la pregunta.
A fin de obtener mayor información se analizó la probable relación de la opinión sobre el examen de pesquisa con el establecimiento donde mayoritariamente desarrolla su actividad, público o privado. Puede observarse que hay una pequeña asociación entre las variables, los que trabajan en establecimientos privados en un 52,6% eligen estudios endoscópicos y aquellos que lo hacen en el ámbito público solo el 36%.
De los profesionales que trabajan en establecimientos públicos un 63,6% eligen test de sangre oculta mientras que los que desarrollan su actividad en centros privados sólo el 47% (tabla 85).
Observando el coeficiente del chi-cuadrado se evidencia que el valor presentado es inferior al valor crítico de la distribución, considerando un 95% de confianza y un grado de libertad, (lo cual significa que existe independencia estadística entre las variables), es decir que el tipo de establecimiento no influye en la opinión sobre el examen de pesquisa más adecuado y las variaciones observadas en la tabla 85 podrían ser producto del azar.

Encuesta para gastroenterólogos y endoscopistas. Módulo servicios/establecimientos
La encuesta realizada permitió a los gastroenterólogos responder por más de un establecimiento o consultorio donde desarrollaran su práctica. Se obtuvo información de 58 servicios o equipos de trabajo (en algunos casos se trató de información sobre la práctica individual -no grupal- en un consultorio). Es decir que se relevaron 58 unidades que involucran laboralmente a 112 médicos gastroenterólogos.
A continuación se presenta una descripción de la muestra conformada por estas 58 unidades (tabla 86 y 87):
Aproximadamente el 54% de las unidades presentó información de la práctica de equipos o grupos de trabajo versus el 46% que presentó información referida a una práctica individual. El 80% de los establecimientos que ingresaron a la muestra pertenecieron al ámbito privado y el 65% se encuentran distribuidos en CABA y en la provincia de Bs As (tabla 86 y 87).
Respecto de las formas de trabajo en las unidades relevadas se destaca que casi el 90% tiene un informe protocolizado del estudio endoscópico, el 95% realiza una entrevista previa al procedimiento y tiene un registro informatizadode la práctica (tabla 88, 89 y 90).
El 100% de las unidades mencionan efectuar las colonoscopías bajo sedación y en todos los casos excepto uno la misma es administrada por un anestesista (tabla 91).
Sobre la cantidad de colonoscopias que se realizan por mes, puede dividirse la muestra en tres partes casi iguales, un tercio de las unidades realizan hasta 20 colonoscopias mensuales (1 x día), otro grupo (29%) realiza entre 21 y 50 colonoscopias por mes y el grupo restante (38%) realiza más de 50 colonoscopias mensuales. Por otra parte la mayoría de las unidades mencionan realizar resecciones de lesiones mayores a 25 mm y lesiones planas y sólo el 19% de la muestra puede resecar únicamente lesiones menores a los 25 mm (tabla 92 y 93).



Se observa que en la mayoría de los casos (64%) los endoscopistas prefirieron la preparación con Polietilenglicol y que más del 90% de los encuestados logran una preparación adecuada en el 90% de las colonoscopias realizadas. Respecto del porcentaje de llegada a ciego el 83% de los encuestados logra completar las colonoscopias hasta ciego en más del 90% de los casos (tabla 94, 95 y 96).
El 46.6% de las unidades reportó una tasa de detección de adenomas superior al 20%. Más del 50% de las unidades reportó tasas de detección de adenomas por debajo de lo recomendado en una colonoscopia de pesquisa, el 45% reporta tasas entre 10 a 19% y el 8,6% por debajo del 10%. Respecto de la detección de pólipos serratos más de la mitad de la muestra menciona una detección inferior al 5% (tabla 97 y 98).
Ante el hallazgo de un cáncer colorrectal, la mitad de los servicios derivan al paciente al cirujano coloproctólogo, el 30% al cirujano general, sólo el 8% lo deriva directamente al oncólogo (tabla 99).




Para la vigilancia colonoscópica post polipectomía, el 60% de las unidades menciona utilizar las Guías del Programa Nacional de prevención y detección temprana del cáncer colorrectal sobre las garantías de calidad en colonoscopía, el 31% consulta las guías de EEUU y el 12% las guías europeas (gráfico 38).
Se realiza pesquisa del CCR en población de riesgo promedio, en todas las unidades excepto una y el método más utilizado es la colonoscopia (84%). Sólo el 17% indica test de sangre oculta en materia fecal. El tiempo de demora para el estudio es inferior a los 30 días en dos tercios de la muestra. Finalmente el 95% de las unidades también realizan pesquisa en grupos de alto riesgo (tablas 100, 101, 102 y gráfico 39).












Médicos gastroenterólogos que contestaron la encuesta
Abeijon Ruth
Ahumada Agustina
Ahumarán Gabriel
Aira Oscar
Alcorta Conrado
Alvarez Alejandro
Araya Valentina
Ardissone Ana Carla
Arreche Diego
Báez Elsa
Balducci Carlos
Barbieri Carla
Barcia Teresa
Barros Roberto Federico
Benedetti Laura
Bestani Claudia
Blanco Rafael
Bori Javier
Brizuela Marcos Rafael
Brizuela Oscar Arturo.
Brodersen Carlos
Calzetta Pablo
Campos Lucia Mercedes
Castelluccio Silvina
Cazon , Rene
Cazón René
Cea Marcela
Chaar Elsa
Ciammellla Sergio
Cicchitti Cecilia
Coghlan Eduardo
Cohere Mercedes
Córdoba Adriana
Correa Norma
Corvetto Gustavo
Covanti Sandra
Crozes José Javier
Cueli José
Curras Alfredo
Del Rosso Carlos A
Della Penna Marcelo
Di Risio Cecilia
Dima Guillermo
Donatelli Mario
Duarte Ticiana
Dulcich Luis
Edgardo Marta
Estevez Gustavo
Etchepare Sergio
Fernandez Diego
Figueredo Ricardo
Figueroa Luis
Frider Nadina
Garces Sandra
Garcia Orive Diego
Giulioni Patricia
Gollo Pablo
González del Solar Carlos
Graffigna Tristan
Gutiérrez Sebastián
Herrera Babott Guillermo
Irigoyen Andres
Jacobino Liliana
Karsten Ingrid
Lafage Matias
Lanciotti Julio
Landriel Cristian
Laudanno Oscar
Lombardo Daniel
Lopez Peña Martin Gabriel
Lotero Polesel Julio
Lubrano Pablo
Luis Laferrere
Marini Juan Manuel
Martinez Bottani Cristina
Martinez Federico
Mayer Hugo Ricardo
Mejedin Julia
Milano Claudia
Montañez Horacio
Moreno Fabiola
Mujica Pablo
Nachman Fabio
Nadales Angel
Narywonczyk Maria Fernanda.
Navarro Alberto
Navarro Alberto
Novillo Abel
Ongay Rodrigo
Ortiz Paola
Padin Lorenzo
Pérez Esteban Natalia
Perez Ravier Roberto
Perez Roberto
Perisse Elisabet
Peters Ricardo
Pezzoto Cesar
Pignataro Susana
Poloni Olivo
Pratto Daniel José
Quijano Nicolas
Rainero Germán
Rodriguez Marina
Rolando Esteban
Ronza Hector
Rubio Horacio
Russo Susana
Saldaña Alcira
Sanchez Christian
Santi Claudia
Silva Belen
Smecuol Edgardo
Suarez Andrea
Suaya Guillermo
Sumay Julio
Tanno Federico
Topor Javier
Toro Martin
Travieso Lucas
Vaccarezza Marcelo Hugo
Vergara Omar
Yaffa Pedro Federico
Yuda Sebastian
Zenon Elisa

Centros que contestaron la encuesta
Asis
CED banfield
CEED
CEGA
Cem
Cemic
Centro Gallego de Buenos Aires
Cima Salud
Clinica bessone
Clinica de la vida
Clínica del Norte
Clinica Monte Grande
Clínica Privada Pigûé
Clinica Roca
Clinica Sagrada Familia
Complejo Medico Churruca Visca
Fundación Favaloro
Gedyt
Hospital HIGA Luisa C. de Gandulfo
Hospital Higa Pte Peron
Hosp. De la Villa
Hospital Angel C.Padilla
Hospital Bocalandro
Hospital Central Formosa
Hospital de Clínicas José de San Martin
Hospital Durand
Hspital Fernandez
Hospital Fiorito
Hospital Italiano Mendoza
Hospital Militar Salta
Hospital Penna
Hospital Santojanni
Hospital Universitario Austral
Hospital y Maternidad Municipal de Pigué “Dr. Adolfo Ducós”
IGES
IMG
INGI
Instituto Médico Aguero
Instituto medico Central Ituzaingo
Medicina Mitre
Policlinico
Pronto
San Nicolas
Sanatorio UOCRA
Sanatorio 9 de Julio
Sanatorio Mater Dei
Sanatorio Pasteur
Sanatorio San Lucas
Clínica Santa Isabel
Sanatorio Santa María
Unidad Asistencial Dr. Milstein


 

 

 
 

Capítulo 10

CAPÍTULO 10
Comunicación en cáncer colorrectal


¿Por qué incluir un capítulo sobre comunicación?
Entre la salud y la comunicación hay una relación estrecha. La dimensión comunicacional está presente en todas las situaciones vinculadas al proceso de salud/enfermedad/atención,1 y en ese proceso confluyen dimensiones culturales, sociales, económicas y políticas: ya sea en una consulta o entrevista médica, en el diseño de una campaña de prevención de enfermedades o de promoción de la salud, al escribir una receta médica y hasta en la definición de las políticas públicas de salud.
La Organización Panamericana de la Salud define a la comunicación en el campo de la salud como: “una estrategia clave que posibilita informar a las personas acerca de cuestiones de salud, posicionar en la agenda pública asuntos de salud y promover estilos de vida”.2 Es, por lo tanto, una estrategia que facilita que los individuos y las comunidades puedan desarrollar una participación concreta en el establecimiento de prioridades, en la toma de decisiones y en la puesta en marcha de prácticas para alcanzar un mayor nivel de salud. Proporciona herramientas que posibilitan mejorar la capacidad de cuidado sobre la salud de las personas y la de las comunidades que integran. Pensar las formas de comunicación que existen en cada situación de salud implica también reconocer conflictos, disputas y facilitadores en el acceso a la salud como un derecho.
Es por ello que este capítulo se propone reflexionar sobre las modalidades de comunicación presentes en las prácticas de salud y fortalecer las competencias y capacidades de los equipos de salud en relación a la comunicación en salud en general y específicamente en la temática que nos reúne, el cáncer colorrectal.

Modelos de comunicación
Generalmente se asemejan los términos “información” y “comunicación”, presentándose como conceptos equivalentes. Pero a pesar de ello, no son lo mismo. “La información es el conjunto de elementos físicos (datos), conceptuales (conocimientos), simbólicos (representaciones) y culturales (imaginarios) que permiten la cabal comprensión de un asunto para actuar sobre él, y por comunicación entendemos la transformación de la información en capacidad de actuación, es decir, el momento en que la información se convierte en sentido y el sentido en acción”.3 Cuando decimos “comunicación” estamos expresando algo más amplio y complejo que el simple hecho de difundir o informar. Como sostiene Rosa María Alfaro, “lo comunicativo es para nosotros una dimensión básica de la vida y de las relaciones humanas y socioculturales. Es el reconocimiento de la existencia de actores que se relacionan entre sí dinámicamente, a través de medios o no, donde existe un ‘uno’ y ‘otro’, o varios ‘otros’, con quienes cada sujeto individual o colectivo establece interacciones objetivas”.4 Se vuelve necesario comprender que la información es muy importante, pero que por sí sola su transmisión no constituye un proceso de comunicación, ya que resulta necesario –para que esto ocurra– crear la capacidad de transformar la información asignándole sentido para que los sujetos puedan tomar decisiones y actuar en función de ello. La información resulta de esta manera en un insumo, y la comunicación, en un proceso.
Pero lo que ocurre habitualmente es que se quita a la comunicación su particularidad como construcción de significados y de sentidos compartidos y se la percibe solo como un soporte técnico para transmitir la información. Esta visión instrumental de la comunicación, que reduce el campo meramente a un aspecto tecnológico (comunicación = medios de comunicación = transmisión de información), constituye la visión hegemónica. Así vemos cómo las políticas de comunicación que predominan (ya sea en las empresas o en las oficinas públicas) son áreas de prensa y los objetivos que se priorizan se circunscriben estrictamente al manejo de los medios de comunicación masiva y a atender la imagen de los directivos del momento, dejando de lado otros aspectos de la comunicación también muy valiosos, como su capacidad para movilizar a las personas o a los grupos de interés en la dirección que indican los objetivos de salud propuestos.
Quedan así configuradas dos grandes maneras de entender a la comunicación según su forma de abordaje. Por un lado, una perspectiva de carácter instrumental, para la cual la comunicación se limita a la transmisión de información desde un emisor a un receptor con el objetivo de manipular y controlar las conductas individuales y colectivas. Desde esta mirada reduccionista, se asocia la comunicación al uso y manejo de técnicas y medios de comunicación y se prioriza la transmisión de información. Por otro lado, la perspectiva relacional de la comunicación, entendida como el proceso de producción social de sentidos en el marco de un contexto social y cultural, que pone el acento en el proceso de comunicación, analiza la complejidad de los procesos comunicacionales y favorece una visión relacional (dialógica) de la comunicación, atendiendo los vínculos entre los diferentes sujetos y la construcción de lo social.5

Enfoques de comunicación en salud
Dentro de cada una de estas dos grandes perspectivas sobre la comunicación –mencionadas anteriormente– existen distintos enfoques específicamente en el campo de la Comunicación en Salud. Desde cada enfoque se intentó conocer las motivaciones de las personas para adoptar conductas saludables.
La Comunicación en Salud tiene como antecedente a la Comunicación para el Desarrollo (CpD), perspectiva que surge a fines de la década del 50, luego de la Segunda Guerra Mundial. En esa época surgieron principalmente los estudios de opinión pública, los análisis de audiencias, las investigaciones sobre el impacto de la publicidad y la propaganda, y en general todo aquel conocimiento referido a los cambios de actitudes y comportamientos que podían generar los medios de comunicación masiva.6
Si bien pueden enumerarse diversos enfoques en el marco de la Comunicación en Salud, las principales propuestas surgen ligadas a: por un lado, la Comunicación para el cambio de comportamiento (que abarca fundamentalmente las teorías que ponen el acento en los cambios de comportamiento individual), y por otro, la Comunicación participativa o comunitaria o alternativa (aquí se incluyen las teorías que sustentan que las personas solo adoptarán nuevas actitudes y comportamientos una vez que tengan condiciones, contextos y oportunidades adecuadas para hacerlo, es decir haciendo hincapié en la transformación de los determinantes sociales de la salud).7

Estrategias de comunicación en salud
El campo de la comunicación y la salud a lo largo del tiempo ha incorporado miradas cada vez más integrales que abordan la complejidad de las situaciones actuales y de los actores involucrados. Y en este sentido resulta fundamental el involucramiento de las comunidades y la participación comunitaria para mejorar sus condiciones de vida y lograr cambios duraderos.
Pensar la comunicación de manera estratégica implica ir más allá de cuestiones operativas, como una campaña o un folleto. Una estrategia de comunicación debe plantearse “construir significados y sentidos compartidos” y no solamente asociarla a la “circulación de determinada información”8. Debe implicar intercambios, confrontaciones, negociaciones y la construcción colectiva de significados. La comunicación puede aportar creando “espacios de encuentro”9 para que estos procesos ocurran o “se desaten”.
Por lo tanto, para lograr que las intervenciones comunicacionales sean eficaces y sustentables, la estrategia de comunicación del Programa Nacional de Prevención y Detección Temprana del cáncer colorrectal (PNCCR) se propone introducir cambios en 3 niveles diferentes e interconectados, abarcando diversos actores y planteándose objetivos diferenciales para cada uno de ellos:10

  1. El contexto político-social. Es muy importante instalar la temática del cáncer colorrectal en las agendas de los decisores en los diferentes niveles de las jerarquías políticas y sociales. Se destaca el trabajo de abogacía en altas jerarquías políticas en el nivel central, provincial y local del sector salud y otros sectores, organizaciones sociales y comunitarias de base, y medios de comunicación.
  2. El sistema de salud y la mejora de la calidad de los servicios. En este nivel se trabaja por lo general en la formación de los equipos, facilitando herramientas de comunicación para mejorar la calidad de los servicios en lo relativo a, por ejemplo, la comunicación interpersonal y la consejería sobre CCR, el empoderamiento del usuario/a para tener una participación más activa en la interacción con el efector de salud, la formación de promotores de salud, etc., para lograr servicios culturalmente apropiados para recibir a las personas.
  3. La sociedad en general y los grupos poblacionales específicos. Aquí se ubican las acciones educativas y de comunicación dirigidas a promover modos de vida, comportamientos y ambientes saludables que pueden ser transmitidas por diversos medios de comunicación. El trabajo en esta dimension tiene por objetivo incrementar los conocimientos sobre prevención de enfermedades y el cuidado de la salud y promover la participación de las comunidades en la mejora de las condiciones de salud en su ámbito local.

Por lo tanto, la estrategia de comunicación comprende un conjunto de acciones coordinadas que persiguen objetivos de “cambio” en las tres dimensiones mencionadas. Así pensada, la comunicación adquiere otro alcance y significado, sus interlocutores o audiencias se multiplican y diversifican, lo mismo que las estrategias y medios para abordarlos.

La comunicación de los equipos de salud
Resulta particularmente importante abordar la dimensión sobre el sistema de salud y la calidad de atención de los servicios. Prestar atención a los procesos de comunicación al interior de los equipos de salud es preciso para fortalecer el trabajo y así brindar un servicio de salud de calidad, más amigable y eficiente. “La comunicación que se promueva desde los equipos de salud cumplirá un rol fundamental para garantizar el derecho del paciente a ser asistido sin distinción alguna –ya sea por sus ideas, creencias religiosas, políticas, condición socioeconómica, etnia, sexo u orientación sexual– y a recibir un trato digno, con respeto a sus convicciones personales”.11
Hablar de calidad de atención en los distintos espacios de salud por los que transitan las personas implica –además de una buena atención clínica– “poder desplegar un espacio de escucha donde puedan volcar todas sus dudas, inquietudes y, a veces, angustias”.12 Es importante generar una relación de comunicación que favorezca el diálogo y la confianza, escuchar con paciencia y atención, mirar siempre a los ojos. El contacto visual es crucial para entablar una buena comunicación. Hacer “otras cosas” mientras se atiende a quien está relatando una situación personal comunica falta de interés. También es importante lograr empatía, “ponerse en el lugar del otro” y entablar un diálogo con ese otro. La consulta se puede complementar con otros espacios de información, por ejemplo con una consejería (donde se atiendan dudas y preguntas) o actividades en la sala de espera como espacios de prevención y promoción de la salud.
Otras sugerencias importantes a la hora de entablar una comunicación de calidad son: tratar con respeto (saludar, agradecer, no levantar la voz), brindar los datos por escrito (teniendo en cuenta también que no todas las personas saben leer y escribir), repetir las ideas principales que se quieren transmitir, repreguntar para asegurarse de que el consultante comprendió las indicaciones, transmitir la información de manera clara, en un lenguaje accesible y adecuado según la población destinataria.
Todas estas recomendaciones ayudan a incluir a las personas y no expulsarlas del sistema de salud.
El trabajo desde la comunicación resulta ser un paso fundamental para los equipos de salud en su vínculo con los usuarios de los servicios, para ayudar a que tomen decisiones informadas acerca de su cuerpo y su salud, garantizando el ejercicio de sus derechos como seres humanos.

LA COMUNICACIÓN HACIA LA COMUNIDAD


Criterios esenciales para el tratamiento mediático del cáncer
A la hora de transmitir información que será reproducida por los medios, resulta fundamental tener en cuenta una serie de conceptos tendientes a favorecer una adecuada comunicación, con el objetivo de no reproducir nociones erróneas o falsas sobre este tipo de problemáticas.13
Básicamente, la información debe buscar:

  • Promover la prevención a través de la promoción de hábitos saludables.
  • Deconstruir los falsos mitos sobre la enfermedad.
  • Facilitar la comprensión de hallazgos y desarrollos científicos actuales.

Algunos de los errores frecuentes en el tratamiento del cáncer por parte de los medios son los siguientes:

  • El cáncer como un enemigo a vencer a través de una “lucha heroica”. Esta visión sugiere que las personas que fallecen a causa de un tumor son por definición –por lo menos en un plano figurado–, responsables de haberse “rendido” en una guerra personal y por lo tanto perdedoras. Este enfoque “bélico” es sumamente cuestionable, ya que responsabiliza a las personas afectadas del desenlace fatal de su enfermedad.
  • La repetida evasiva de la palabra “cáncer” para valerse en su lugar de expresiones tales como “larga y penosa enfermedad”. Este abordaje abona el carácter tabú del cáncer, basado en una ligazón inexorable con la muerte, además de convertirse en un obstáculo para que las recomendaciones acerca de la prevención y el diagnóstico temprano constituyan un conocimiento genuinamente accesible para la población.
  • La inadecuada utilización de la palabra “cáncer” como sinónimo de “fatal”. El uso recurrente de la palabra “cáncer” como sinónimo de una situación o elemento nefasto, además de estigmatizar a quienes se ven afectados, desconoce el incremento en la supervivencia de los afectados por esta enfermedad, logrado a partir de los avances de la medicina en los últimos años.
  • El énfasis en la asociación directa y necesaria entre “cáncer” y “dolor” o “muerte”. En lugar de reproducir esta asociación, es necesario explicitar que muchas personas pueden convivir con el cáncer manteniendo una calidad de vida aceptable y sin mayor sufrimiento. Además, es importante sensibilizar al conjunto de la población sobre la gran incidencia epidemiológica de esta problemática en nuestra sociedad, y las medidas que podemos adoptar para prevenirlo, controlarlo y/o curarlo.
  • La difusión de información sensible sin evidencia científica confiable. Tanto las estadísticas como los hallazgos científicos deben ser tratados con cautela: es muy importante pensar cómo las pueden interpretar las personas enfermas y sus allegados. Por lo tanto, es fundamental garantizar que la información a publicar sea chequeada previamente a través de la consulta de fuentes científicas y confiables.

Enfoques a promover
En relación al cáncer en general, y a algunos tipos de tumores en particular, se recomienda tener en cuenta diferentes ejes en la programación de materiales y campañas dirigidas a la población a fin de sensibilizarla, hacer circular sentidos no estigmatizantes, promover la adopción de conductas saludables y preventivas y propiciar la detección precoz.

  • Evitar la estigmatización del cáncer.
  • Comenzar a hablar del cáncer a fin de deconstruir el carácter de “enfermedad innombrable”.
  • Romper la asociación directa y necesaria entre “cáncer” y “dolor”. De todos modos, dado que una tercera parte de los pacientes con cáncer sufren dolor en algún momento del tratamiento, se sugiere visibilizar las posibilidades de los cuidados paliativos para evitar o disminuir el dolor.
  • Romper la asociación directa y necesaria entre “cáncer” y “muerte”. La muerte constituye un tema tabú en nuestra sociedad. Reproducir esa asociación obtura el abordaje del cáncer desde la prevención, la detección temprana, el tratamiento y, aun en los casos más severos, las posibilidades de reducir el dolor. En definitiva, es importante no señalar la última etapa de la vida como agónica y/o dolorosa, ya que con cuidados paliativos se puede mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.
  • Instalar la importancia de los controles médicos de rutina para la detección precoz y la posibilidad de cura de muchos tipos de cáncer.
  • Instalar la capacidad de sobrevida con calidad de vida.
  • Incluir a las terapias alternativas como complementarias, para mejorar la tolerancia a los tratamientos, pero no suficientes para el tratamiento de los tumores.

Obstáculos en la comunicación del CCR
En relación al cáncer colorrectal (CCR) en particular, es importante tener en cuenta algunos obstáculos que se presentan en relación a las acciones de comunicación dirigidas a la comunidad:

  • Bajo nivel de conocimiento sobre CCR.
  • Bajo nivel conocimiento sobre su prevención y detección temprana.
  • Creencias asociadas al cáncer en general y al CCR en particular.

Si bien esta situación de escaso manejo de información sobre el CCR puede leerse, por un lado, como un obstáculo, por otro habilita la posibilidad de analizar cuáles son los mensajes que queremos “instalar” en la población.

Mensajes clave sobre CCR
Se entiende por “mensajes clave” aquellos que están bien estructurados, que difunden las ideas principales a transmitir de una forma clara, concisa y atractiva.
Los mensajes que desde el PNCCR14 recomendamos se prioricen hacia la comunidad son:

  • El cáncer colorrectal afecta principalmente a mujeres y varones mayores de 50 años.
  • El CCR se puede prevenir y curar. Porque tiene una lesión precursora, el pólipo adenomatoso, de lento crecimiento. Si los pólipos se extirpan, se puede evitar la aparición del cáncer, y si el cáncer se detecta tempranamente, las posibilidades de curación son muy altas.
  • Las personas que tienen antecedentes familiares deben consultar al médico para evaluar cuándo es conveniente comenzar con los controles.
  • El CCR con frecuencia no presenta síntomas hasta que no se halla en una etapa avanzada. Es importante que todas las personas mayores de 50 años realicen una consulta con su médico para realizarse los estudios de detección pertinentes.

Los destinatarios priorizados del programa son mujeres y varones de entre 50 y 75 años y todas las personas con antecedentes personales y familiares de CCR o pólipos.

Creencias asociadas al CCR
Prácticamente todos los temas de salud tienen creencias asociadas o “mitos”, es decir ideas que circulan, que se transmiten de boca en boca, que se encuentran arraigadas socialmente, pero que no siempre se corresponden con información veraz. El CCR no escapa a esta situación. A continuación presentamos los “mitos” o creencias asociadas con las que probablemente se encuentre toda persona que trabaje con esta temática.


Mito 1: No hay nada que una persona pueda hacer para evitar el cáncer colorrectal.


Realidad: La alimentación rica en frutas y vegetales y baja en grasas y carnes rojas, la actividad física regular, el mantenimiento del peso corporal, evitar el tabaco y disminuir la ingesta de alcohol ayudan a disminuir el riesgo de padecer la enfermedad. Los distintos exámenes preventivos pueden permitir la detección y extirpación de los pólipos antes de que se transformen en cáncer.


Mito 2: El cáncer colorrectal es, por lo general, mortal.


Realidad: El cáncer colorrectal se cura en más del 90% de los pacientes cuando se detecta tempranamente. Y cuando se detecta en un estadio más avanzado también es curable en el 60% de los casos.


Mito 3: El cáncer colorrectal es una enfermedad que afecta mayoritariamente a los hombres.


Realidad: El CCR es el único de los cánceres más frecuentes que afecta a ambos sexos casi por igual –es ligeramente superior en los varones.


Mito 4: Los exámenes son necesarios solo para quienes presentan síntomas.


Realidad: Los pólipos y el cáncer de colon y recto en etapa temprana pueden no causar síntomas. La detección de los pólipos antes de los síntomas evita la aparición del cáncer, y la detección temprana permite la curación del 90%. Es por este motivo que se aconsejan estudios regulares en personas mayores de 50 años aunque no tengan síntomas.


Mito 5: Los exámenes son necesarios solo en aquellas personas con antecedentes familiares o personales.


Realidad: Cerca de un 75 % de los casos nuevos de cáncer colorrectal ocurren en personas que no tienen un factor de riesgo evidente, excepto la edad. Por ello se aconseja que todas las personas a partir de los 50 años se realicen estudios preventivos. La presencia de antecedentes familiares o personales de cáncer colorrectal o pólipos, o tener colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn, aumentan el riesgo. En estos casos conviene consultar con un especialista, quien analizará los antecedentes para aconsejar la edad de comienzo de los estudios preventivos.


Mito 6: Los estudios son dolorosos.


Realidad: La colonoscopía debe ser realizada por profesionales especializados y con anestesia o sedación, por lo cual la persona no experimenta dolor alguno. En el mismo estudio se pueden extirpar los pólipos previniendo el cáncer colorrectal.


Mito 7: La colonoscopía y el tacto rectal “afectan” a la masculinidad de los varones y provocan vergüenza en las mujeres.


Realidad: Las personas que se realizan una colonoscopia y/o un tacto rectal pueden considerar que realizarse estos exámenes médicos afectará su sexualidad. Es importante señalar la inexactitud de estas creencias y considerar que los estudios son realizados por profesionales del equipo de salud, en un marco de confidencialidad con las personas y que poder realizarse estos exámenes es muy importante para prevenir el CCR.


Mito 8: La colostomía o ano contranatura (temporaria o definitiva) es inevitable e impide llevar una vida sexual activa.


Realidad: La colostomía o ano contranatura es una intervención cada vez menos frecuente, y en la mayoría de los casos temporaria. Cuanto más temprano es el diagnóstico, menor es la necesidad de esta intervención. La colostomía puede producir inhibición o vergüenza pero no necesariamente ocasiona disfunción sexual. Es importante hablar con el médico sobre cualquier problema o inquietud que la persona o su pareja puedan tener.

Palabras finales
Los cambios mencionados a lo largo del capítulo en los modos de concebir la comunicación y su relación con la salud y específicamente en relación a la temática del cáncer, implican modificaciones sustanciales para la labor de los equipos de salud.
Las actuales concepciones sobre la comunicación incorporan necesariamente las nociones de proceso e intercambio y aparece como un acuerdo la certeza de que son igualmente necesarias la voluntad política de los decisores y la participación comunitaria para el logro de cambios duraderos, por lo que se han tornado centrales los procesos de involucramiento y empoderamiento de las comunidades para transformar su entorno e incidir en las distintas agendas.
Particularmente en relación al cáncer colorrectal se requiere un trabajo articulado en las diversas dimensiones de abordaje comunicacional mencionadas con el objetivo de lograr cambios sustentables que busquen la vigencia plena del derecho a la salud, tendientes a incrementar el acceso a los recursos, la información, los servicios, los medicamentos y la atención de buena calidad.
Finalmente, resulta ineludible el acercamiento de todos los equipos de salud con estas estrategias de comunicación que redundarán precisamente en beneficios para la salud de las personas y las comunidades que integran.


BIBLIOGRAFÍA

  1. Menéndez, E. (1994): “La enfermedad y la curación. ¿Qué es medicina tradicional?” en Alteridades (UAM, Iztapalapa), Año 4, Nº 7, México.
  2. Organización Panamericana de la Salud/OPS (2001): Manual de comunicación social para programas de promoción de la salud de los adolescentes. Disponible online: http://www.paho.org/Spanish/HPP/HPF/ADOL/ComSocial.pdf
  3. Jaramillo López, J.C. (2011): Ponencia presentada en el VII Simposio Latinoamericano de Comunicación Organizacional Comunicación Estratégica o Estrategias de Comunicación, he ahí la cuestión. DIRCOM. Universidad Autónoma de Occidente, Cali.
  4. Cuberli, M. (2008): “Perspectivas comunicacionales para pensar las prácticas en salud: pasado y presente de un campo en construcción”. En: Revista Question, N°18. La Plata: Facultad de Periodismo y Comunicación Social.
  5. Díaz, H. y Uranga, W. (2011): “Comunicación para la salud en clave cultural y comunitaria”. En: Revista de Comunicación y Salud, 1, 113-124.
  6. Lois, I. (2012): “Notas sobre las perspectivas, límites y desafíos de la comunicación y salud”. Ponencia presentada en X Jornadas Nacionales de Debate Interdisciplinario en Salud y Población. Disponible online en: <https://www.teseopress.com>.
  7. Waisbord, S. (s/f): “Árbol genealógico de teorías, metodologías y estrategias en la comunicación para el desarrollo”. Fundación Rockefeller. Mimeo.
  8. Uranga, Vargas y Bruno (2012); Diseño Estratégico. Cuaderno de Cátedra nro. 7, FPyCS/UNLP. Disponible online en: <http://tallerdeprocesos.blogspot.com.ar/p/materiales.html>
  9. Jaramillo López, J.C. (2011): Ponencia presentada en el VII Simposio Latinoamericano de Comunicación Organizacional Comunicación Estratégica o Estrategias de Comunicación, he ahí la cuestión. DIRCOM. Universidad Autónoma de Occidente, Cali.
  10. Uranga, Vargas y Bruno (2012); Diseño Estratégico. Cuaderno de Cátedra nro. 7, FPyCS/UNLP. Disponible online en:   <http://tallerdeprocesos.blogspot.com.ar/p/materiales.html>
  11. Ley 26.529. Derechos del Paciente en su Relación con los Profesionales e Instituciones de la Salud.  Disponible online en: <www.infoleg.gov.ar>.
  12. Ministerio de Salud de la Nación- Edupas-UNFPA (2010): “Comunicación y Salud desde una perspectiva de derechos”. Guía de comunicación para equipos de salud. Disponible online en: <http://www.msal.gov.ar>.
  13. Instituto Nacional del Cáncer, (2013): “Pautas comunicacionales para la prevención y el cuidado frente al cáncer”. Disponible online en: <http://www.msal.gob.ar>.
  14. Instituto Nacional del Cáncer (s/f): Materiales del Programa Nacional de Prevención y Detección Temprana del CCR. Buenos Aires: Ministerio de Salud de la Nación. Disponible online en: <http://www.msal.gov.ar>.

 

 

 
 

Capítulo 9

CAPÍTULO 9
Acciones del Programa Nacional de prevención y detección temprana del cáncer colorrectal - Instituto Nacional del Cáncer (2011-2016)

 


INTEGRANTES DEL EQUIPO NACIONAL DEL PROGRAMA DE PEVENCIÓN Y DETECCIÓN TEMPRANA DE CÁNCER COLORRECTAL


Coordinador:
Dr. Ubaldo Alfredo Gualdrini

Integrantes:

  • Lic. Luciana Iummato
  • Dra. Karina Collia Ávila
  • Lic. María Laura Bidart
  • Lic. Celeste Viedma
  • Dra. Claudia Bestani
  • Srta. Florencia Franco

Programación de acciones y primeras experiencias
Entre junio y diciembre de 2011 se elaboró un diagnóstico de situación del cáncer colorrectal en Argentina con el objetivo de conocer en profundidad la situación de la organización, cobertura y acciones de prevención y control de la enfermedad en el país. Sus resultados se publicaron en diciembre de 2011 con el título “Cáncer colorrectal en Argentina. Organización, cobertura y calidad de las acciones de prevención y control”, donde se presenta una propuesta de Programa Nacional de prevención y detección temprana del cáncer colorrectal en Argentina y se consideran las acciones necesarias para su implementación de modo progresivo, adaptado a la disponibilidad de recursos. Esta propuesta culminó con la creación del Programa Nacional de prevención y detección temprana del cáncer colorrectal, por medio de la Resolución 2173/2013 del Ministerio de Salud de la Nación.
Durante el año 2012 el Programa creó un cuerpo de referentes provinciales logrando la representación de 21 provincias, y desde entonces, viene realizando encuentros anuales a fin de evaluar, estimular y apoyar el inicio de acciones de prevención y control del CCR en las diferentes jurisdicciones. Asimismo se creó, en el mismo año, un consejo de asesores conformado por representantes de las Sociedades Científicas Argentinas relacionadas con el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad, para analizar las propuestas y acciones del programa y buscar el consenso, apoyo y colaboración necesarios para su desarrollo. Además, el programa cuenta con dos asesores internacionales de prestigio y con reconocida experiencia en el programa poblacional de detección temprana del CCR en España, el Dr. Antoni Castells de Barcelona y el Dr. Ángel Lanas de Zaragoza.
A partir de 2013 se han efectuado las acciones necesarias para la implementación del programa que incluyeron distintas estrategias de capacitación para los integrantes de los servicios de salud involucrados en la gestión, elaboración de materiales de comunicación para la comunidad y para los equipos de salud y el diseño de un sistema de registro nacional. También se han logrado diferentes avances en cuanto a la implementación de acciones de tamizaje en terreno.
A continuación se enumeran las principales acciones realizadas:

  • Firma de convenios marco de cooperación con la Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE), Endoscopistas Digestivos de Buenos Aires (ENDIBA), Sociedad Argentina de Coloproctología (SACP), Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), Hospital Alemán de Buenos Aires y Hospital Italiano de Buenos Aires.
  • Confección y publicación de guías programáticas de garantías de calidad en el diagnóstico y tratamiento del cáncer colorrectal elaboradas en conjunto con las Sociedades Científicas Argentinas:
    • Guía de garantías de calidad en colonoscopia: elaborada en conjunto con la Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE) Federación Argentina de Gastroenterología (FAGE), Federación Argentina de Asociaciones de Endoscopía Digestiva (FAAED) y Endoscopistas Digestivos de Buenos Aires (ENDIBA).
    • Guía de garantías de calidad en cirugía del cáncer colorrectal y grupos de riesgo elevado: elaborada en conjunto con la Academia Argentina de Cirugía, Asociación Argentina de Cirugía y Sociedad Argentina de Coloproctología (SACP)
    • Guía de garantías de calidad en anatomía patológica: elaborada con la Sociedad Argentina de Patología
    • Guía de asesoramiento genético en cáncer colorrectal hereditario: elaborada en conjunto con el Plan Nacional de Tumores Familiares y Hereditarios (PROCAFA) del Instituto Nacional del Cáncer, el Programa de cáncer hereditario (ProCanHe) del Hospital Italiano de Buenos Aires y el Registro de Poliposis Adenomatosa Familiar del Hospital “Dr. Carlos Bonorino Udaondo” de Buenos Aires
    • Guía de garantías de calidad en estudios de diagnóstico por imágenes para el diagnóstico, estadificación y seguimiento del cáncer colorrectal: elaborada en conjunto con la Sociedad Argentina de Radiología (SAR), la Sociedad Argentina de Coloproctología (SACP), la Asociación Argentina de Cirugía y la Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE).
  • Elaboración de materiales de capacitación para efectores de salud del programa:
    • Guía programática para equipos de Atención Primaria de la Salud (APS).
    • Guía programática para promotores de salud y agentes sanitarios del primer nivel de atención.
    • Guía programática para la consejería de evaluación de antecedentes y riesgo.
    • Guía de “3 pasos para prevenir el CCR”: rotafolio para equipos del primer nivel de atención.
    1. Confección de materiales de comunicación y difusión para la comunidad (folletos, afiches y material educativo audiovisual).
    2. Elaboración del Sistema de Registro del Programa: creación del módulo colon del Sistema de información de tamizaje (SITAM) del Instituto Nacional del Cáncer. Implementación en hospitales y Centros de Atención primaria (CAPS) de las provincias que implementaron el programa.
    3. Inclusión de preguntas sobre estudios de tamizaje del cáncer colorrectal en Argentina en la 3° Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, desarrollada en el año 2013.
    4. Otorgamiento de becas para la formación de recursos humanos en diagnóstico y tratamiento del cáncer colorrectal (2012-2016): 30 becas otorgadas para formación en endoscopia digestiva, cirugía colorrectal, oncología digestiva y anatomía patológica (en conjunto con los programas de cáncer de mama y cáncer cérvico-uterino). Las provincias que obtuvieron las becas fueron: Mendoza, Córdoba, Formosa, Buenos Aires, Río Negro, San Luis, Chaco, Tucumán, La Pampa, Neuquén, Santa Fe, La Rioja, Misiones y Entre Ríos. Además, el Plan Nacional de Tumores Familiares y Hereditarios (PROCAFA) del Instituto Nacional del Cáncer otorga becas en Asesoramiento genético en cáncer heredofamiliar. Las sedes de formación de los becarios en las diferentes especialidades son: Hospital de Gastroenterología “Dr. Carlos Bonorino Udaondo” (CABA), Hospital Alemán de Buenos Aires, Centro Privado de Cirugía y Coloproctología (CABA), Hospital Italiano de Buenos Aires, Hospital Británico de Buenos Aires y el Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas “Norberto Quirno” (CEMIC). En planificación para 2017 se incorporará una beca de formación en diagnóstico por imágenes en cáncer colorrectal.

    5. Realización de cursos virtuales para médicos de todo el país (2014-2016) producidos en conjunto con las Sociedades Científicas:
      • Curso virtual sobre “Garantías de Calidad en el Manejo Quirúrgico del Cáncer Colorrectal”.
      • Curso virtual de “Estratificación y manejo inicial de grupos de riesgo de cáncer colorrectal”.
      • Curso virtual sobre “Conceptos generales sobre cáncer colorrectal (CCR). Introducción a la prevención y detección temprana del CCR para equipos de atención primaria de la salud”.
      • En planificación para 2017 “Curso virtual de anatomía patológica en cáncer colorrectal”.
      1. Obtención de un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para implementar programas piloto de prevención y detección temprana del cáncer colorrectal en las provincias de Misiones y Tucumán en el período 2014-2016 de acuerdo a los lineamientos del Programa Nacional.
      2. Generación de acuerdos con autoridades sanitarias para iniciar proyectos piloto de tamizaje en Misiones, Tucumán, Mendoza, La Rioja, La Pampa y Santa Fe. Reuniones y acuerdos con referentes de servicios hospitalarios y del primer nivel de atención para la implementación del tamizaje y de la red de atención. (2013-2016).
      3. Promoción de la conformación de redes de atención, derivación y seguimiento adecuado de los pacientes. Asistencia técnica en CAPS, laboratorios, servicios de los hospitales de referencia de las provincias seleccionadas para la captación de participantes del programa, implementación del tamizaje y el diagnóstico y tratamiento de las patologías halladas. Monitoreo de los avances provinciales. (2013-2016).
      4. Capacitaciones presenciales a efectores de salud en todo el país (2013-2016):
        • Capacitaciones para el primer nivel de atención: búsqueda activa de personas para su participación en la pesquisa del CCR, para promotores y agentes sanitarios (primer nivel de atención).
        • Capacitaciones en consejería de evaluación de antecedentes y riesgo de CCR para profesionales del primer y segundo nivel de atención.
        • Capacitaciones a médicos especialistas en diagnóstico y tratamiento, en servicios hospitalarios.

El inicio del trabajo en terreno
A fines del año 2013 se firmaron dos convenios marco entre el Ministerio de Salud de la Nación y los Ministerios de Salud de las provincias de Misiones y Tucumán para la implementación de dos programas piloto de tamizaje con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Los proyectos incluyeron la compra de equipos de videocolonoscopía y accesorios endoscópicos, test de SOMF inmunoquímicos y equipos automatizados para la realización de inmunohistoquímica en anatomía patológica para cáncer colorrectal hereditario (Síndrome de Lynch) y la contratación de registradores y navegadoras2 para fortalecer el equipo de trabajo provincial. Los programas pilotos se diseñaron con una implementación escalonada, inicialmente circunscribiéndose a las capitales provinciales para luego, progresivamente, extenderse a nuevas áreas provinciales.
A mediados de 2014 comenzó a realizarse el tamizaje en los establecimientos de salud de las provincias nombradas, el Programa Nacional ha trabajado intensamente desde entonces en la capacitación de los servicios y efectores involucrados, el monitoreo de las acciones en terreno, la implementación del SITAM colon y una estrategia de comunicación programática.
Durante el año 2015 se extendió el programa a nuevas zonas sanitarias en Misiones y Tucumán y comenzó un nuevo programa piloto en la provincia de Mendoza de similares características.
Se solicitó la realización del estudio “Costo efectividad de las pruebas de tamizaje del cáncer colorrectal en Argentina” llevado a cabo por un equipo de economistas del Centro de Estudios de Estado y Sociedad - CEDES, financiado por el Programa Nacional (año 2015). Este estudio se publicó este año en la Revista ACTA Gastroenterológica Latinoamericana.3
En 2016 se iniciaron proyectos piloto en las provincias de La Rioja, La Pampa y Santa Fe (Casilda). Se han sumado algunas iniciativas en hospitales y CAPS, individualmente, en Río Negro en el Hospital de Cipolletti y los CAPS de su área de influencia y en la provincia de Buenos Aires en los hospitales Rossi y San Martín de La Plata y el Hospital Municipal de Bolívar.
Asimismo se gestionaron reuniones con autoridades ministeriales de diferentes provincias a fin de lograr la adhesión de nuevas jurisdicciones al Programa Nacional además de promover acciones de capacitación a equipos de salud implicados en la implementación del tamizaje en los servicios de salud de las nuevas jurisdicciones.
Paralelamente al desarrollo de las actividades en terreno, el Programa Nacional continuó trabajando en diferentes estrategias de difusión de las acciones y articulación con nuevas áreas:

  • Se trabajó en conjunto con el Programa SUMAR del Ministerio de Salud de la Nación para incluir una línea de cuidado en cáncer colorrectal, para varones y mujeres hasta los 64 años (tope de edad actual para la cobertura del SUMAR) A partir de este año se incluyen, entre las prestaciones remuneradas por el programa SUMAR a los efectores provinciales, los estudios de tamizaje del cáncer colorrectal con SOMFi y la colonoscopía complementaria. También se incluye la colonoscopia para el control de los grupos de riesgo aumentado de CCR.
  • Se realizó en octubre de 2015 el I Foro Sobre Programas de Prevención y Detección Temprana del Cáncer Colorrectal “Control del cáncer colorrectal en Argentina. Un nuevo desafío para la salud pública” con el objetivo de promover la actualización de la información científica y epidemiológica acerca del cáncer colorrectal y de dar a conocer las estrategias y líneas de trabajo implementadas ante profesionales de la salud de distintas jurisdicciones del país.
  • En conjunto con el área de comunicación audiovisual del Ministerio de Salud de la Nación y los equipos provinciales de prensa de los Ministerios de Salud de Misiones y Tucumán se produjeron 2 campañas integrales de comunicación compuestas por spots para radio y televisión y material gráfico para la vía pública cuyo lanzamiento fue el 31 de marzo de 2016.

Estudios e investigaciones sobre cáncer colorrectal financiados por el Instituto Nacional del Cáncer
Estos estudios e investigaciones se desarrollaron entre 2011 y 2016

  • Estudio cualitativo sobre significaciones socio-culturales, conocimientos y prácticas relativas al cáncer colorrectal realizado en conjunto con el Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES) en el año 2012-2013.
  • Diagnóstico sobre barreras y facilitadores en la implementación del Programa Nacional de Prevención y Detección del Cáncer Colorrectal: estudio de caso en la provincia de Misiones, Zona Sanitaria Capital, financiado por al área de investigación del INC y llevada adelante por un grupo de investigadores de la Universidad ISALUD con la colaboración del equipo nacional del programa (año 2014-2015). Se publicará próximamente en la Revista ISALUD.
  • “Costo efectividad de las pruebas de tamizaje del cáncer colorrectal en Argentina” realizado por un equipo de economistas del Centro de Estudios de Estado y Sociedad – CEDES y Universidad de Buenos Aires (UBA) con la colaboración del equipo nacional.
  • Determinación de la prevalencia del síndrome de Lynch en mujeres con cáncer de endometrio.
  • Prevalencia de lesiones neoplásicas avanzadas en un programa de pesquisa de cáncer colorrectal utilizando test inmunoquímico de sangre oculta en materia fecal.
  • Investigación epidemiológica clínica y molecular de individuos con cáncer colorrectal y sospecha de síndrome de Lynch. Primera experiencia en el país en una Institución pública.
  • Caracterización epidemiológica-molecular del cáncer colorrectal.
  • Jóvenes con cáncer colorrectal. Caracterización clínica, histológica y molecular para la definición de subgrupos (cáncer hereditario y cáncer esporádico), y para la recomendación de medidas de prevención.
  • Administración de Desmopresina (DDAVP) en Pacientes con Cáncer de Recto con o sin Metástasis, con Proctorragia, antes de su tratamiento con cirugía y/o quimioterapia y/o radioterapia. Estudio prospectivo, abierto, fase II.
  • Estudio clínico controlado con asignación aleatoria que compara la asistencia oncológica con intervenciones paliativas a demanda vs. la asistencia oncológica con cuidados paliativos tempranos y continuos en pacientes portadores de neoplasias avanzadas del aparato digestivo.
  • Búsqueda e identificación de los genes responsables del síndrome de Lynch-símil en pacientes jóvenes de la Argentina con cáncer colorrectal.
  • Síndrome de Lynch en Tucumán: correlación con modelos de riesgo clínicos, en el marco del Programa Nacional de Prevención y Detección Temprana del Cáncer Colorrectal.
  • Estudio de recepción de mensajes informativos, de sensibilización y educativos del Programa Nacional de Prevención y Detección Temprana del Cáncer Colorrectal.
  • Estructura, procesos y resultados en la red de atención del cáncer colorrectal en Argentina. Estudio de escenarios provinciales ante la implementación de iniciativas públicas de prevención y detección precoz.
  • Facilitadores y barreras para la implementación de un programa poblacional de rastreo de cáncer colorrectal centrado en la equidad desde el enfoque de los determinantes sociales de la salud. Estudio piloto en el área más poblada y vulnerable de Neuquén.
  • Trayectorias de pacientes con cáncer de mama, colorrectal y de pulmón que se atienden en hospitales públicos del Gran Buenos Aires desde el síntoma y el signo hasta el tratamiento: Estudio cuali-cuantitativo sobre tiempos, barreras, facilitadores y estrategias.
  • Evaluación de un nuevo análogo peptídico de vasopresina con actividad antitumoral en modelos preclínicos de cáncer colorrectal.